Tax Memo

Opción de no tributar sobre los rendimientos del 2018 obtenidos a través de títulos públicos y obligaciones negociables

Felix J. Rolando

La evolución de la economía argentina durante el año 2018, mostró fuertes signos de desconfianza, los que se evidenciaron (entre otros indicadores) a través de una significativa escalada en el índice que mide el Riesgo País (a más de 830 puntos básicos), y ello trajo la inmediata consecuencia de una importante caída de los precios de los bonos argentinos que licuó al extremo la ganancia que se pudo haber obtenido por los rendimientos (cupón de intereses) de los mismos.

Entendemos que por esta razón, se incorporó especialmente un párrafo al artículo 95 del Decreto N° 1.170/2018  (modificatorio del reglamento del impuesto a las ganancias) que brinda un beneficio no previsto en la ley del gravamen. Tratándose de un beneficio opcional para el contribuyente, dudamos de que alguien pudiera plantear seriamente el avance de la norma reglamentaria sobre la ley.

En efecto, a través del mencionado artículo, se establece que, cuando se trate de títulos públicos y obligaciones negociables, los contribuyentes podrán optar por no ingresar el impuesto cedular por los intereses o rendimientos obtenidos en el ejercicio fiscal 2018 (alcanzados por el impuesto cedular del 5% o 15% según corresponda), afectándolos como menor costo del respectivo título al momento de determinar el resultado por la enajenación (alcanzado también por un impuesto cedular del 5% o 15%, según corresponda, conforme se establece en el en los incisos a) y b) del primer párrafo del cuarto artículo incorporado sin número a continuación del artículo 90 de la ley del gravamen).

Entendemos que la opción se limita a los beneficios indicados que se consideren de fuente argentina, por la clara remisión que se hace al Capítulo II del Título IV de la ley (las ganancias de fuente extranjera se encuentran reguladas en el Título IX de la ley).

Podríamos decir que la opción resulta similar a la figura de “venta y reemplazo” aplicable para la enajenación de ciertos bienes de uso e inmuebles, aunque en este caso no se establecen otros requisitos adicionales, y además, sólo resulta aplicable al ejercicio fiscal 2018 (por las razones indicadas). Se trata de un claro diferimiento del pago del gravamen.

De acuerdo al texto de la norma, no sería necesario notificar expresamente al organismo fiscal del uso de la opción, como si ocurre con la opción tradicional de venta y reemplazo.

Además, entendemos que para hacer uso del beneficio, no es necesario que los títulos públicos y obligaciones negociables se hayan vendido o enajenado efectivamente en el ejercicio fiscal 2018, dado que la norma no indica para nada esa exigencia, y además, una limitación de este tipo resultaría sumamente arbitraria e injusta, sobre todo para quienes no se desprendieron de los mencionados títulos.

En resumen, quienes percibieron rendimientos originados en títulos públicos y obligaciones negociables (que generan ganancias de fuente argentina) podrán no considerar dichos beneficios a efectos de liquidar el impuesto cedular correspondiente, afectando los montos respectivos como menor costo a computar al determinar el resultado por la enajenación de los valores, no resultando necesario que dicha enajenación se verifique efectivamente en el ejercicio fiscal 2018.

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